Working Papers

The Future of Christianity in Latin America

Author
Daniel H. Levine
Abstract

Abstract

The public face of religion in Latin America has been transformed in the last half century, with important implications for the future. The Christianity of the future will be marked by vigorous competition and growing pluralism in an increasingly open and competitive civil society and political order. The origins of this diversity are located in changes within the region’s long dominant Catholicism, combined with the surge of new Protestant and in particular Pentecostal churches. Both of these trends make sense in the context of social and political transformations that have moved major countries of the region out of civil war and authoritarianism into civil and competitive politics which draw the churches into public space in new ways. The impact of violence on the churches is visible in their new openness to issues of rights and freedom of organization, but also in a withdrawal from direct political engagement and a diversification of political positions in all the churches.

Resumen

La cara pública de la religión en América Latina ha sido transformada en la última mitad de siglo, con importantes implicancias para el futuro. La cristiandad del futuro estará marcada por una competición vigorosa y un creciente pluralismo en una sociedad civil y un orden político cada vez más abiertos y competitivos. Los orígenes de esta diversidad se encuentran en los cambios dentro del Catolicismo largamente dominante de la región, combinado con el surgimiento de nuevas iglesias Protestantes, en particular, Pentecostales. Ambas tendencias adquieren sentido en el contexto de transformaciones sociales y políticas que han desplazado a países importantes de la región de la guerra civil y el autoritarismo hacia la política competitiva, lo que atrae a las iglesias hacia el espacio público en nuevas formas. El impacto de la violencia sobre las iglesias se ve en la nueva apertura hacia cuestiones de derechos y libertad de organización, pero también en un retiro del compromiso político directo y una diversificación de las posiciones políticas de todas las iglesias.