Working Papers

From Town Assemblies to Representative Democracy: The Building of Electoral Institutions in Nineteenth-Century Chile

Author
J. Samuel Valenzuela
Abstract

Abstract

Scholarship on the origins of democracy has focused on the United States and on West European countries as the cases in which the so-called “first wave of democratization” occurred, while little or no attention has been seriously given to this kind of regime building change that took place in Latin America at the same time.

This paper takes a step in correcting this glaring absence in the literature by analyzing the Chilean experience with rich historical detail. All Hispanic American countries had to find an alternative model to establish legitimate governance after rejecting the Spanish monarchy, and they therefore adopted the general outlines of the then readily available liberal republican constitutional models, drawing them largely from French writers and the US constitution. But a key element of that model had still not been perfected anywhere by the first quarter of the nineteenth century, namely, how to organize electoral institutions. Hence, the main issue of the first wave of democratization has to do largely with the creation of such institutions. The importance of the Chilean case is that it turns out to have been a world pioneer in creating some of the key elements that would later become standard features of electoral systems in modern democracies. Unlike the rest of Latin America, Chile adopted from the very beginning a direct vote for legislative elections based on a broad conception of male suffrage rights with no ethnic or racial exclusions, a modality of secret voting through written paper ballots folded four times over that were to be counted after the polls closed, a method of representation based exclusively on territorial districts that took into account the size of the population in them and, beginning in 1823, a national registry of voters. The electoral calendar was set definitively by the 1828 Constitution, and from 1831 until 1925 it was followed without any interruptions despite a few episodes of armed political conflict.

The paper focuses heavily on the first decades of electoral construction beginning in 1809, and tries to discover and elucidate, largely on the basis of primary sources, the exact moment of origin of each aspect of the electoral system and its political consequences. The paper then explores in a final section how the system evolved until the crucial electoral reform of 1890 that allowed the Chilean regime to transition from a proto-democracy to a democratic regime, albeit one with an incomplete extension of the suffrage given the absence of voting rights for women and for the dwindling half of the population that then was illiterate.

Resumen

Los estudios de los orígenes de la democracia han enfocado a Estados Unidos y a países de Europa occidental al de analizar la llamada “primera ola de democratización,” y han prestado poca o ninguna atención seria al mismo proceso de cambio democratizante del régimen político que tuvo lugar contemporáneamente en América Latina.

Este trabajo da un paso correctivo a este gran vacío en la literatura al analizar la experiencia chilena con un gran acopio de detalle histórico. Todos los países latinoamericanos tuvieron que encontrar un modelo legitimante alternativo para sus gobiernos luego de rechazar el de la monarquía española. Por ello adoptaron las nociones generales fácilmente disponibles del constitucionalismo liberal y republicano, tomándolos de autores franceses y de la constitución de EEUU. Pero en ninguna parte se había perfeccionado durante primer cuarto del siglo decimonónico un elemento clave de ese modelo, i. e., el cómo organizar las instituciones electorales. Por ende, la creación de dichas instituciones fue el tema principal de la primera ola de democratización. La importancia del caso chileno viene del hecho que fue pionero mundialmente en crear algunos de los elementos claves que posteriormente se considerarían definitorios de los sistemas electorales en las democracias modernas. A diferencia del resto de América Latina, Chile adoptó desde el comienzo un sufragio directo para las elecciones legislativas basado en una concepción amplia del acceso al voto sin exclusiones étnicas o raciales, una modalidad de voto secreto a través de papeletas electorales escritas y dobladas cuatro veces que sólo debían contarse después de que se cerrasen las urnas, un método de representación basado exclusivamente en divisiones territoriales que tomaba en cuenta el tamaño de la población respectiva al decidir el número de sus elegidos y, comenzando en 1823, un registro nacional de electores. El calendario electoral fue fijado definitivamente por la Constitución de 1828, y desde 1831 hasta 1925 fue seguido sin interrupción a pesar de algunos episodios de enfrentamientos políticos armados.

El trabajo examina sobre todo las primeras décadas de construcción electoral comenzando en 1809, y trata de descubrir y elucidar, mayormente con fuentes de primera mano, el momento exacto de origen de cada aspecto del sistema electoral, y sus consecuencias. El trabajo explora en una sección final cómo evolucionó el sistema hasta la reforma de 1890. Esta permitió que el régimen político chileno hiciera la transición desde una proto-democracia hacia una democracia, aunque tuviese aún una extensión incompleta del sufragio dada la prohibición tanto del sufragio femenino como de la entonces decreciente mitad de la población masculina que era analfabeta.

 

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