Working Papers

"Juan Linz, Presidentialism, and Democracy: A Critical Appraisal"

Scott Mainwaring Matthew Shugart


This paper briefly reviews and critically assesses Juan Linz's arguments about the perils of presidentialism. We largely agree with Linz that presidentialism as it is normally practiced is less likely than parliamentarism to sustain democratic government. Nevertheless, we introduce a number of caveats into the argument. Although we agree with most aspects of Linz's four major criticisms of presidentialism, we disagree with one of them: we argue that presidentialism is less oriented towards winner-takes-all results than Westminster parliamentary systems. We also claim that presidentialism has some advantages that partially offset its drawbacks. These advantages can be maximized by paying careful attention to differences among presidential systems; we build a case for presidencies with weak legislative powers. Presidentialism also appears to be more viable with parties that are at least moderately disciplined, and it is especially problematic with highly fragmented multiparty systems and with congressional elections that occur more frequently than presidential elections. Finally, we argue that switching from presidentialism to parliamentarism could exacerbate problems of governability in countries with very undisciplined parties. All of these points suggest that even if Linz is largely correct in his argument that parliamentary government is more conducive to stable democracy, a great deal rests on what kind of parliamentarism and what kind of presidentialism are implemented.


El presente trabajo analiza brevemente y evalúa críticamente los argumentos de Juan Linz sobre los riesgos del presidencialismo. Nosotros estamos de acuerdo en gran medida con Linz en que el presidencialismo, tal y como es llevado normalmente a la práctica, tiene menos posibilidades que el parlamentarismo de sostener formas democráticas de gobierno. Sin embargo, hacemos varias observaciones en torno a este argumento. Aunque coincidimos con la mayoría de los aspectos de las cuatro principales críticas de Linz al presidencialismo, estamos en desacuerdo con uno de ellos: argumentamos que el presidencialismo se presta menos a resultados de todo o nada que el parlamentarismo de tipo Westminster. También sostenemos que el presiden-cialismo tiene algunas ventajas que compensan parcialmente sus inconvenientes. Estas ventajas pueden maximizarse poniendo una cuidadosa atención a las diferencias existentes entre sistemas presidenciales; argumentamos en favor de presidencias con facultades legislativas limitadas. El presidencialismo también parece ser más viable cuando los partidos son al menos moderadamente disciplinados, y es especialmente problemático en sistemas multipartidistas altamente fragmentados y con elecciones legislativas que ocurren con más frecuencia que las elecciones presidenciales. Finalmente sostenemos que un cambio del presidencialismo al parlamentarismo podría exacerbar los problemas de gobernabilidad en países con partidos muy indisciplinados. Todas estas observaciones sugieren que, aunque el argumento de Linz de que el gobierno parlamentario es más conducente a una democracia estable es en gran parte correcto, mucho depende del tipo de parlamentarismo y del tipo de presidencialismo que se lleve a cabo.


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